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[Artículo Médico] La actividad física recomendable para el voluntario Adulto Mayor y la aptitud necesaria para la participación en los incendios

salud pompa

 

 

 

 

 

 

 

 

Dr. Augusto Brizzolara Smith1                  Geriatra                                                                                                                                                                       Cirujano Undécima Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago "Pompa Italia"

 

Existe una gran número de voluntarios entre las diferentes compañías que sobrepasa los 60 años o que están en una etapa de la vida donde la fortaleza disminuye respecto a edades más precoces. Sin embargo la actividad física suele ser un factor protector y a veces terapéutico en diferentes enfermedades que son prevalentes a esta edad, manteniendo en los usuarios una vitalidad superior respecto de aquellos sedentarios. Esta actividad debe ser vista como un “fármaco a costo cero”, pero como todo medicamento, las dosis y la duración del tratamiento deben ser consideradas de manera tal de no producir daño en vez de beneficio. Es dramática una publicación reciente (Arch Intern Med :2012; 172) que evaluó la relación de la mortalidad por todas las causas con el tiempo de estar sentado en 222.497 adultos Australianos, dio como resultado una asociación directa que se mantiene independiente de la actividad física realizada. Estos hallazgos médicos entre otros, han generado cambios en las políticas de salud en el mundo siendo la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de los organismos técnicos que desde hace mas de una década ha hecho las recomendaciones de actividad física segura para diferentes edades y condiciones de salud. La OMS hace también la diferencia entre actividad física y ejercicio físico, siendo este último una actividad física planificada, repetitiva, estructurada y que busca objetivos en mejorar la aptitud física. Recientemente en nuestro país se ha iniciado la coalición “Mover” que corresponde a una iniciativa donde participan variadas sociedades científicas que instan a vencer la pandemia de la escasa actividad física de nuestra población (www.moverse.cl) y así poner fin al sedentarismo que mata.

 

En términos generales la actividad física tiene efecto preventivo y terapéutico en diferentes enfermedades relevantes como se enuncia a continuación :

 

CARDIOVASCULAR

Mejora la Hipertensión

Disminuye Colesterol y otros

lípidos sanguíneos

Mejora el consumo de oxígeno       

Reduce los síntomas de

insuficiencia cardíaca

Disminuye el riesgo de la

Enfermedad Coronaria

 

ESFERA NEUROCOGNITIVA

Protege de la Depresión

Mejora el rendimiento cognitivo

Recupera la calidad del sueño

Mejora la memoria de corto plazo    

 

 

 

 

 

ENDOCRINOLOGIA y NUTRICION

Recupera la Osteoporosis

Mejora la respuesta a la Insulina en los

estados preliminares del diabetes

Mejora el control glicémico en diabéticos

Recupera la masa muscular esquelética

 

 

 

 

 

OTROS

Disminuye riesgo de algunos cánceres, disminuye la mortalidad, disminuye el riesgo de obesidad, reduce síntomas de artrosis, disminuye el riesgo de caídas, etc.

 

Consideraciones básicas para la prescripción de Actividad Física en los Adultos:

Hay que considerar que el envejecimiento cronológico no es siempre igual al envejecimiento funcional, vale decir no todos los seres humanos de la misma edad y género tienen las mismas capacidades y la presencia de estilos de vida diferentes y de carga de enfermedad, hacen que dos personas de la misma edad, incluso gemelos idénticos no tengan las mismas condiciones. En este contexto el esquema de ejercicio debiera adecuarse individualmente de acuerdo a los gustos, la salud física y el entorno, y debiera ser comprendido como una prescripción ideal de un programa de ejercicio de manera de evitar los riesgos del “deportista de fines de semana”. La capacidad aeróbica es el indicador que debiera ser considerado para la prescripción del ejercicio, y corresponde a la capacidad de producir energía con un determinado consumo de Oxígeno. Se puede medir en clínica con pruebas como el cicloergómetro (bicicleta) donde se obtiene el Consumo Máximo de Oxígeno (VO2 max) en mililitros consumidos por Kilogramo de peso y por minuto (ml/Kg/min) que también se mide en METS o equivalentes metabólicos siendo cada MET el valor de 3.5 ml/Kg/min que es el consumo de Oxígeno en reposo. Para considerar a un ejercicio como vigoroso, estamos hablando de más de 8 METS (8 veces la intensidad del reposo). Un ejercicio de intensidad moderada, es decir correspondiente a 40% del VO2max o entre 3 a 6 METS permite efectos cardiovasculares y mejora la capacidad aeróbica de los adultos mayores.

 

Tipo, duración y frecuencia: El ejercicio recomendable en personas no sedentarias es el de tipo aeróbico, ya sea de fuerza o resistencia, con al menos 150 minutos a la semana distribuidos como 30 minutos diarios, de intensidad moderada o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas.

Se puede aumentar hasta 300 minutos por semana de intensidad moderada aeróbica, o bien realizar hasta 150 minutos semanales de actividad física de mayor intensidad siempre aeróbica, o una combinación equivalente de actividad moderada y más vigorosa. Las sesiones diarias pueden ser de 10 minutos cada una de manera de distribuir por ejemplo los 30 minutos diarios anteriormente recomendados, en 3 sesiones.

Estas actividades pueden corresponder a aquellas recreativas o de ocio (bicicleta, caminata), actividades domésticas (cortar el césped, usar la pala, limpiar los vidrios, etc.), juegos, deportes u otras actividades programadas (gimnasio). (Ver tabla I)

Las recomendaciones son universales y también pueden utilizarse para los adultos discapacitados, pero en ellos hay que considerar la capacidad aeróbica y la presencia de riesgos específicos que debe evaluar un profesional.

La presencia de las típicas enfermedades de la vida moderna, es decir crónicas no transmisibles bien controladas como la Hipertensión, el Diabetes, la Dislipidemia, etc. y que no afecten la movilidad, no contraindican este tipo de actividad física. Si nos encontramos en la situación de sedentarismo, existen recomendaciones interesantes que simplemente consideran el nivel de actividad necesaria para vencer este estado a partir de los pasos diarios realizados. Estos se pueden medir con instrumentos sencillos, los llamados “pasómetros” o podómetros, de uso personal y que estiman incluso las calorías consumidas. Se considera una persona sedentaria cuando el número de pasos es menor a 5.000 al día, entre 5.000 y 7.499 pasos, poco activos, 7.500 a 10.000 pasos, algo activos, 10.000 y 12.500 pasos, activos y por encima de los 12.500 pasos, muy activos. La GPC recomienda una caminata a paso rápido 30 minutos al día , realizables en sesiones de 10 minutos o más. La idea de esta campaña es oponerse al sedentarismo poblacional con el objetivo de alcanzar unos 10000 pasos diarios.

 

Algunos aspectos de la Intensidad: La intensidad debe permitir un efecto cardiovascular y respiratorio, un ejemplo práctico es aquel de “caminar a paso rápido hasta sentirse un poco sudado”. Esto implica la activación de varios grupos musculares, el aumento en el consumo de Oxígeno, la presencia del componente aeróbico y el incremento de la respuesta adrenérgica (aumento de la frecuencia cardíaca y de la función contráctil del corazón, vasodilatación, eliminación de calor, etc.). Recomendamos los ejercicios de moderada intensidad (40% VO2max o entre 3 a 6 METS). Cuando se requieren de intensidad mayor o vigorosos es preferible estimar el VO2max en ambiente médico y asegurar la inocuidad de un programa de ejercicios y para ello los médicos nos basamos en recomendaciones de la Asociación Americana de Cardiología (AHA) o del Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM). Si realizamos actividad física de moderada intensidad, se puede estimar la Frecuencia Cardíaca de trabajo la que se relaciona con la intensidad (VO2 o METS). La forma práctica consiste en contar con la Frecuencia Cardíaca en reposo y la Frecuencia Cardíaca máxima (FC max) . La FC max estimada para jóvenes y adultos se calcula como: 220- (edad) en años (fórmula de la ACSM) y la recomendación para la mediana intensidad corresponde a un 40-60% de la FCmax, vale decir una Actividad Física que mantenga el pulso en esos niveles.

Una fórmula validada en adultos mayores es la de Tanaka que es , FC max: 208 – (0,7 x edad).

Finalmente hay que recordar utilizar una ropa adecuada, estar siempre bien hidratado para evitar complicaciones, siempre detener la actividad si hay sensación de fatiga u otro malestar, no incrementar espontáneamente la intensidad de los ejercicios siendo preferible de acuerdo a la capacidad alcanzada aumentar la duración de la actividad.

Escapa a esta revisión la prescripción de Ejercicios Físicos para mejorar la aptitud física o alcanzar los mayores beneficios en salud con bajo riesgo, siendo estos parte de un programa personalizado que considere las condiciones de salud y capacidades funcionales individuales. Tampoco se consideró la actividad deportiva en los términos exactos de la definición que además de ser sistematizada, se orienta a la competición.

 

 

Algunos aspectos bomberiles:

En el mundo un 45% de las muertes de los bomberos en actos de servicio es de origen cardíaco (enfermedad coronaria). Como se planteó más arriba la actividad física es protectora de los infartos al miocardio de manera que la forma de vida de un voluntario que siempre se ha ejercitado en forma autónoma, manteniendo una buena capacidad de trabajo físico, sin hábito tabáquico ni factores de riesgo cardiovascular como Hipertensión, Dislipidemia, Diabetes, lo coloca en una situación de bajo riesgo ante la participación como voluntario activo.

Sin embargo siempre hay que considerar que la labor bomberil en la extinción de incendios en edades sobre los 60-65 años, considera un entrenamiento cardiovascular capaz de tolerar 10 METS o más, que el equipamiento con equipos de respiración autónoma obliga a soportar en condiciones de hipoxia relativa, que se expone más fácilmente a hipertermia y/o deshidratación, a un peso extra de 20 Kg o más con el equipamiento con una menor tolerancia muscular a la fatiga y que la respiración celular y la carga de Carboxihemoglobina puede empeorar más rápido en ambientes de humo con mayor riesgo de intoxicaciones por CO u otros gases.

En definitiva un bombero Adulto Mayor con aptitud física para desarrollar trabajo submáximo a máximo, superior a 10 METS, con bajo riesgo cardiovascular y con pase médico, puede participar de estas actividades de manera prudente.

Se debe resaltar la importancia de la campaña “Héroes de Corazón” tendiente a la identificación de factores de riesgo modificables y la educación de nuestros voluntarios de todas las edades, condición vital para la ejecución de una actividad bomberil segura.

 

Tabla I . Gasto energético por actividades en METS e equivalentes metabólicos

 

tabla MET

                       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

1.-OMS página web : http://www.who.int/dietphysicalactivity/factsheet_adults/es/

2.-Physical Activity and Public Health: Updated Recommendation for Adults From American College of Sports Medicine and the AmericanHeart Association. Circulation 2007; 116:1081-1093.

3.-NIOSH Fire fighter fatality investigation reports: National Institute for Occupational Safety Health 2001 [http://www.cdc.gov/niosh/facerpts.html].

 

1Médico cirujano, Universidad de Chile. Título de Médico Cirujano con distinción máxima; Enero de 1989.
Estudios Superiores en el extranjero, Universidad de Génova, Italia:Curso de Medicina de Urgencia en el Departamento de Medicina Interna (DIMI) de la Clínica Universitaria, Cátedra del Prof. G.A. Ponassi; Enero Mayo 1990.
Título y habilitación profesional en Italia; Noviembre de 1992 Post grado de 4 años en Geriatría y Gerontología bajo normativa de la Comunidad Económica Europea (Decreto CEE 257/91) desarrollado en la Clínica Universitaria, Departamentos de Endocrinología y Metabolismo (DiSEM) y de Medicina Interna (DIMI); Noviembre 1992 Octubre 1996.
Título de Especialista en Geriatría con distinción unánime en Octubre de 1996 (Cum Laude)

A lo largo de su carrera profesional ha desempeñado el cargo de Presidente de la Sociedad de Geriatria y Gerontologia de Chile, ex Director de CONAPRAM. Es Council Member de Chile ante COMLAT, Secretario del Comité de Certificacion de Especialistas, Profesor asociado de Medicina y Geriatria Universidad de Valparaiso, Director del Programa de especialidad médica en Geriatría Universidad Mayor. Desempeña el cargo de Jefe de Servicio de Geriatria del Hospital Clínico de la Fuerza Aérea.