Undicesima Compagnia di Pompieri di Santiago - Pompa Italia

Oncinos con Historia: Dr. Italo Martini Zerega

italo martini El  ex-Director Dr. Italo Martini Zerega nació el  año 1885 y  se doctoró  en medicina en 1908 de la Universidad de Chile;  ingresó a la Pompa Italia el año 1932 cuando ya era un reconocido oftalmólogo.

En sus albores fue  ayudante de  la cátedra  de oftalmología del profesor Máximo Cienfuegos, en su casa de estudios; para pasar  en  1909 al servicio  de  oftalmología del  Hospital San Francisco  de  Borja en calidad  de ayudante del  doctor  Juan Céspedes,  a quien  rindió culto por  sus enseñanzas  y su  ejemplo,  y a quien lo unió una gran amistad

Quizo perfeccionar  sus conocimientos en el  extranjero, y así en  1925 hizo una exitosa gira  por Europa,  que redundó  en gran provecho para  la oftalmología  nacional. Junto a los doctores Carlos Charlin y Cristóbal Espíldora es considerado uno de los tres maestros de la oftalmología chilena

En  1913 llegó a la  jefatura del servicio  de  oftalmología del  Hospital San Francisco  de Borja, cargo  que  desempeñó hasta  el año 1948. En este  lapso  de  35 años  formó,  con  su saber  y experiencia,  a  muchas generaciones  de médicos  que  recibieron sus valiosas enseñanzas tanto en su cátedra  de oftalmología en la Universidad de Chile como bajo el cargo que ostentaba en el centro hospitalario.

Durante muchos años fue  Presidente de la  Sociedad Chilena  de Oftalmología,  a la  que  dirigió con entusiasmo  y  singular dedicación llevándola  a  un plano de tan alto valor científico  que le brindó a  nuestro  país el alto honor de que en él se  realizara un brillante torneo internacional,  como fue  el  V Congreso Panamericano  de Oftalmología, realizado  en Santiago  de Chile en enero de  1956 y  del cual  fue su  Presidente Honorario.

La  prioridad de sus  aportes en el tratamiento  quirúrgico del estrabismo, en  la  práctica de  injertos plásticos  y especialmente  en  la valorización por métodos personales del  examen  de fondo de ojo y de su técnica propia de la dacriocistorinostomía, constituyen avances oftalmológicos  evidentes, debidos  al  esfuerzo, al  tesón  y  a Ia  preparación de Italo Martini.

Dentro de su círculo cercano era conocido por sus grandes características, sin embargo hay  una que lo distingue:  su extraordinaria  bonhomía, una que unida a la propia de los hombres  sanos y  con confianza en  si mismos, orientan  las actividades  de su existencia,  ya que  disfrutaba  de  una vida interior  muy  profunda y  muy  firme, y que servía como guía para quienes lo rodeaban.

Mas una desgracia lo afligió  gran parte de su vida: la trágica  muerte de su  hijo  Oscar, cadete de  la Escuela Militar,  en  el accidente acaecido  en  Alpatacal en  1927, lo llevó a  un aislamiento  que lo  hizo separarse  un tanto del resto del mundo. En  1948,  en su  discurso  de despedida  del  Hospital San Francisco  de Borja,  decía que  "al recibir  el  más  cruel golpe que  el destino  asestó a  su vida afectiva,  también recibió  el testimonio más  tierno  de la  bondad  del hogar hospitalario" que  lloró  con  él en  esos días  de luto.

Hay  una placa en  la sala  Prof. Italo Martini, que recuerda al hijo inmolado  y  también frente  al  escritorio de  su  padre siempre estuvo un  pergamino con la  firma de  los  médicos del  Hospital  San Francisco de Borja  que le atestiguaron  su adhesión en  la terrible pena.  La placa  y el  pergamino  fueron para  don  Italo Martini,  el  padre acongojado, un lenitivo  a  su dolor, por el  espíritu  de solidaridad conmovedora  que le sirvió de supremo  consuelo  y perenne sostén espiritual. Hoy dentro de la oficina del director de la Compañía, una fotografía recuerda a aquel hijo fallecido en medio de un gran dolor que sigue reflejando vivo testimonio.

Poseía una  cultura extraordinaria, que  pocos  conocieron ya  que  no hacía alarde  de ella.  Vivía en  una  mística intelectual  que  lo derivó a  ser  un artista, experto  en  pintura y  escultura. Dentro de sus inclinaciones  por el  arte, fue un  gran  filatélico, siendo al mismo tiempo  amante del dibujo  anatómico. Incursionó  en la  literatura, escribiendo y publicando una  novela llamada "La Historia de Pánfilo Belenes" bajo el seudónimo anagramático de Nilato Zirmati.

Dar cumplimiento a  sus múltiples deberes y obligaciones era el  norte de  sus pasos  y el objeto de  su  ambición. Nada  pretendió para  sí,  prefirió la obligación a  la  fama y el reconocimiento público, hizo el bien  sin ostentación ni vanidad, siempre sencillo,  siempre humilde, siempre olvidado  de sí  mismo, como parte de su loable bonhomía, respetando siempre los valores del servicio publico y la entrega hacia los demás, tanto en su profesión como en la causa bomberil. 

Durante su brillante estadía en la Pompa Italia ocupó con grandes honores el cargo de Director de Compañía y de Vicesuperintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago, encumbrándose como uno de los más grandes directores que haya guiado los destinos de la Pompa Italia. Hoy en nuestro cuartel la oficina del Director lleva su nombre.

Falleció el  27  de diciembre de  1956 y como legado patrimonial donó a la Pompa Italia el terreno que hasta el día de hoy ostenta en la esquina norponiente de Av. Manuel Antonio Matta y Santa Rosa.